¿Qué es meditar?
Meditar es percibirse de forma directa así mismo, no a través de los pensamientos.
Es un estado de paz y pureza donde nada te perturba, donde solo estás. La meditación elimina los conflictos externos. Cuando meditas, llegas a dejar de percibir el cuerpo físico, mental y emocional.
Para aprender a meditar hay que usar lo que nos han intentado enseñar desde pequeñitos: la concentración.
La idea aquí no es apagar la mente ni buscar directamente el silencio total (esto suele venir por añadidura). Al principio es más fácil centrar la mente en algo: una sensación, un pensamiento, un objeto, un mantra. Esto nos ayuda a acercarnos a la meditación, sirve para "recoger" los pensamientos.
Por ejemplo: estás sentad@ en un lugar tranquilo que escogiste para la práctica de hoy. En el momento adecuado para comenzar, te pones cómod@, la temperatura es perfecta, ningún ruido externo, todo perfecto. Y al cerrar los ojos, tu mente comienza a divagar. Vas saltando de un pensamiento a otro. No terminas uno y ya estás en otros dos más adelante…
Aquí es donde vamos a usar la herramienta de "la concentración". Llevo mi atención a la respiración. Voy notando cómo mi abdomen se hincha y se deshincha cuando inhalo y exhalo. Se calma un poco el ruido mental de fondo. Voy notando cómo el aire fresco entra por mis fosas nasales, pasa por mi garganta y va nutriendo mis pulmones… Y de repente… ¡zaazz! Comienzo a pensar en un día que estaba más nerviosa y mi respiración iba muy rápido. Comienzo a acordarme por qué estaba nerviosa, qué me había pasado, que fue culpa de tal persona que me hizo no sé qué cosa, bla bla bla… Y me fui… Me fui con los pensamientos…
Al darme cuenta de que me he ido es cuando vuelvo a "la concentración", a notar mis sensaciones físicas. En este caso, era la respiración. Vuelvo nuevamente a notar mi abdomen, el aire entrando por las fosas nasales y, poco a poco, baja otra vez el ruido mental… Hasta que… dentro de unos segundos viene otro pensamiento a "distraerme" y nuevamente me voy con los pensamientos y asi en bucle, una y otra vez.
Lo de la concentración de niños nos parecía difícil. Si no lo hemos practicado, de adultos también lo es. Todo está en la práctica. Hay que ser amables con nosotros mismos. Si la mente se va, tráela con amabilidad, sin luchar con el pensamiento. Cada vez irás notando cómo tu mente no se va con los pensamientos. Comienzas a notar que llegan, los observas desde fuera y los dejas pasar. Tú, a lo tuyo, a la respiración. Luego viene otro y lo observas como espectador, sin identificarte con él. Nuevamente, le dejas pasar… Y así sucesivamente.
Aunque no lo creas, llega un punto en que eres un espectador de los pensamientos, estás más conectado con tu cuerpo espiritual, se va calmando el ruido mental y es cuando genuinamente estás contigo mismo, sin nadie (los pensamientos) en medio. Cada vez irás notando cómo se van haciendo más largos estos momentos de tranquilidad interna, de plenitud.
En resumen, como lo enseñan en mi escuela:
Requisitos para la meditación:
- Estar contentos
- Construir paz interior
"La paz aparece cuando eliminamos el conflicto" "La felicidad surge cuando las emociones desaparecen"




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